La mañana del 31 de diciembre amaneció de nuevo con largas filas en la calle Eulogio Ruíz, entre Avaroa y Ciro Trigo. Bajo la lluvia, docenas de ancianos esperando su canasta entregada por la subgobernación de Cercado mediante el mismo sistema obsoleto de siempre que no es otro que las filas y más filas.
«¿Acaso no se puede organizar de otra manera?» protestaban en la acera un grupo de adultos llegados desde el campo y que esperaban contar con el aporte para despedir el año.
Una beneficiaria que asistió el martes a recoger su canasta alimentaria, informó a El País que llegó a las 06:30 de la mañana y la fila ya llegaba a la esquina, horas más tarde, alrededor de las 10:00 pudo finalmente retornar a su domicilio.
Otros adultos acudieron al lugar a las 03 de la madrugada, y los que llegaban un poco más tarde se encontraban con el comunicado de que los productos se habían terminado. Este lugar, es el único centro de distribución habilitado para que las personas de la tercera edad puedan recoger su canasta alimentaria.
El programa de la canasta ha sido durante todo el año un quebradero de cabeza para la Subgobernación, fundamentalmente porque los recursos no han sido desembolsados por el nivel central a la Gobernación y se han acumulado déficits. Sin embargo, eso no guarda relación con que el reparto se haga a través del orden de llegada sin mayor discriminación ni organización.
«Con los recursos que gastan podrían incluso entregarnos a cada uno en la casa, pero no, siempre es la misma historia» señala una hija que acompaña a su octogenario padre.